Todos los años, la Nochebuena nos reúne en el hogar inmenso de la Patria.
Y como si fuese una cosa ritual e imprescindible siento la imperiosa necesidad de hablar con mi corazón para todos los corazones amigos de la gran fraternidad justicialista.
Esta noche hacemos una tregua de amor en el camino de nuestras luchas y de nuestros afanes; y sólo pensamos en las cosas buenas y bellas que nos ha regalado la vida en el año que se acaba hundiéndose ya como un cometa en el horizonte de la eternidad, dejándonos una estela de recuerdos en el alma.
En todos lo hogares del mundo, hombres y mujeres, ancianos y niños de todos los pueblos, en este mismo instante maravilloso están rindiendo homenaje al amor y están encendiendo en sus corazones las lámparas votivas de sus mejores recuerdos. Por qué no hacer lo mismo nosotros en este inmenso hogar que es nuestra tierra? Acaso no somos una gran familia?
Preside la mesa invisible de nuestra Nochebuena la figura de Perón, nuestro líder, nuestro conductor y nuestro amigo. Aquí está, sobre todos nosotros, mirando más allá del horizonte, con la mano firme puesta sobre el timón de nuestros destinos y con su corazón extraordinario, pegado a los sueños y a las esperanzas de su pueblo, sobre todos nosotros, que somos y que nos sentimos hermanos porque nos une el vínculo de los mismos ideales y de los mismos amores.
Por eso estas palabras mías se atreven a romper el bullicio o el silencio de la noche, se animan a llegar con su mensaje al corazón de todos los hogares que quieren recibirlas con cariño y se derraman así sobre la mesa invisible de la Patria Nueva, como un canto de amor y de esperanza.
Lo primero que se me ocurre es agradecer a Dios, porque en medio de un mundo casi definitivamente olvidado del amor, nosotros creemos en su poder y en su fecundidad, y nos permitimos anunciar la buena nueva de su advenimiento por el camino del Justicialismo.
Por eso nos regocijamos y nos alegramos en la fiesta de esta noche.
Hace diecinueve siglos y medio Dios eligió a los humildes pastores de Belén para anunciar el advenimiento de la paz a los hombres de buena voluntad. Sobre aquél mensaje, los hombres de mala voluntad han acumulado diecinueve siglos y medio de guerras, de crímenes, de explotación y de miseria, precisamente a costa del dolor y de la sangre de los pueblos humildes de la tierra. Y cuando todo parecía perdido, acaso definitivamente, nosotros, un pueblo humilde, a quien la soberbia de los poderosos llamó "descamisado"; nosotros, un pueblo que repite en su generosidad, en su sencillez, en su bondad, la figura de los pastores evangélicos, hemos sido elegidos entre todos los pueblos y entre todos los hombres, para recoger de las manos de Perón, bañado en el fuego de su corazón e iluminado por sus ideales de visionario, el antiguo mensaje de los ángeles..
Salvando las distancias y remedando el cántico antiguo, podríamos decir que Dios ha hecho grandes cosas entre nosotros, deshaciendo la ambición del corazón de los soberbios, derribando de su trono a los poderosos, ensalzando a los humildes y colmando de bienes a los pobres.
Por eso la Nochebuena nos embarga el corazón con la armonía de sus encantos prodigiosos, porque la Nochebuena es nuestra, es la noche de la humildad, la noche de la justicia.
Y el Justicialismo que Perón nos ha enseñado y nos ha regalado como una realidad maravillosa de sus manos, es precisamente eso, algo así como el eco vibrante del anuncio que recibieron los pastores o como el reflejo encendido de la estrella que señaló, en la noche de los hombres, el divino amanecer de una redención extraordinaria.
Esta noche también sentimos que empieza ya a morir el año que termina. Por eso nos gusta rememorar las alegrías y las penas que nos trajo sobre el hombro de sus días y de sus semanas, y hasta los dolores ya sobrepasados nos parecen esta noche menos amargo.
Acaso, precisamente, porque ya son recuerdos.
Este año que se va nos ha dejado la marca de su paso en el corazón y lo mismo que en todos estos años que van pasando sobre nosotros, bajo la mirada y la protección serena de Perón, la de 1951 es una marca de felicidad. Yo sé que dentro de muchos años, cuando en esta misma noche los argentinos se dejen acariciar por el recuerdo y retornen sobre sus alas al pasado, llegarán a estos años de nuestra vida y dirán melancólicamente: entonces éramos más felices, Perón estaba con nosotros. Porque la verdad, la indudable verdad es que todos somos ahora más felices que antes de Perón. No tanto por los bienes materiales que poseemos, cuanto por la dignidad que nos dio con su esfuerzo infatigable. Si nuestra felicidad residiese solamente en las riquezas materiales, no tendríamos derecho a ser dichosos. Pero nos sentimos felices porque en el seno de la gran familia justicialista que formamos, todos somos hijos iguales de la misma Patria, con los mismos derechos y los mismos deberes. Nos mide a todos, con la misma medida, la vara de la misma justicia. Nos ampara la bandera enhiesta de la dignidad y nos abraza la generosidad paternal del mismo amor que brota del corazón inigualable de Perón. Ahora sí podemos abrir nuestro corazón a la palabra ardiente del amor y comprendemos el verdadero sentido de la fraternidad.
No queremos vanagloriarnos con orgullo de lo que somos ni de lo que tenemos, pero en esta noche, propicia para los aspectos del corazón, sentimos la necesidad de decirle a los hombres y mujeres del mundo el sencillo secreto de nuestra felicidad, que consiste en poner la buena voluntad de todos para que reinen la justicia y el amor.
Primero la justicia, que es algo así como el pedestal para el amor.
No puede haber amor donde hay explotadores y explotados. No puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables. Porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad.
El día del amor y de la paz llegará cuando la justicia barra de la faz de la tierra a la raza de los explotadores y de los privilegiados, y se cumplan inexorablemente las realidades del antiguo mensaje de Belén renovado en los ideales del Justicialismo Peronista:
Que haya una sola clase de hombres, los que trabajan;
Que sean todos para uno y uno para todos;
Que no exista ningún otro privilegio que el de los niños;
Que nadie se sienta más de lo que es ni menos de los que puede ser;
Que los gobiernos de las naciones hagan lo que los pueblos quieran;
Que cada día los hombres sean menos pobres y
Que todos seamos artífices del destino común.
Para que todo esto se consolide como una realidad duradera entre nosotros, seguiremos luchando con Perón, al pie de sus banderas victoriosas, hasta el último aliento que nos dé la vida.
Eva Perón. Mensaje de Navidad 1951
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viernes 25 de diciembre de 2009
sábado 12 de diciembre de 2009
13 DE DICIEMBRE DE 1828: FUSILAMIENTO DE DORREGO


EXTRAÍDO DE "www.elargentino.com"
Manuel Dorrego
Homenaje al padre del federalismo
Por Daniel Brion
cultura@miradasalsur.com
Daniel Brion junto al monumento a Dorrego en Navarro, donde fue capturado y fusilado.
13-12-2008 / Ayer se realizó un acto conmemorando al mentor de la Patria grande sudamericana a 180 años de su fusilamiento ordenado por Juan Lavalle.
Navarro, diciembre 13 de 1828.
Sr. Ministro:
Participo al Gobierno Delegado que el Coronel Manuel Dorrego acaba de ser fusilado por mi orden, al frente de los regimientos que componen esta división. La historia, Señor Ministro, juzgará imparcialmente si el Coronel Dorrego ha debido o no morir. Si al sacrificarlo a la tranquilidad de un pueblo enlutado por él, puedo haber estado poseído de otro sentimiento que el del bien público. Quiera persuadirse el pueblo de Buenos Aires que la muerte del coronel Dorrego es el sacrificio mayor que puedo hacer en su obsequio.
Saludo al señor Ministro con toda atención.
Juan Lavalle.
San Martín tenía un buen concepto militar sobre Lavalle, de quien dijo “igualarlo en coraje es muy difícil. Superarlo imposible”. Sin embargo, su valentía no siempre sería bien utilizada, y embalado e incentivado por los doctores, lo harían equivocarse en varias oportunidades. Era una valiente espada, pero sin cabeza.
Esteban Echeverría en su poema Avellaneda dirá:
“Todo estaba en su mano y lo ha perdido. Lavalle es una espada sin cabeza. Sobre nosotros entre tanto pesa su prestigio fatal, y obrando inerte. Nos lleva a la derrota y a la muerte.
Lavalle, el precursor de las derrotas. Oh, Lavalle! Lavalle, muy chico era para echar sobre sí cosas tan grandes.”
Atrás habían quedado los recuerdos de Dorrego y una vida dedicada al servicio de la Patria. Largo sería rememorar toda su actuación, su compromiso y su decisiva intervención en el proceso revolucionario de América y de nuestro país.
Manuel Críspulo Bernabé Dorrego nació un 11 de junio de 1787, en Buenos Aires, fue el menor de cinco hermanos, hijos de un comerciante portugués: José Antonio de Dorrego y de una argentina: María de la Ascensión Salas.
En 1803, a los 15 años, ingresó en el Real Colegio de San Carlos y a inicios de 1810 comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de San Felipe, en Santiago de Chile.
Pronto abandonó las aulas y se unió al movimiento independentista chileno. Exaltado, cambió el traje civil y los libros por el uniforme y las armas.
Tenía entonces 23 años y en la milicia del país andino ganó las tres estrellas de capitán al sofocar un movimiento contrarrevolucionario.
Antes de finalizar el año 1810, regresa a Buenos Aires y con el grado de mayor se une a las fuerzas armadas encabezadas por Cornelio Saavedra rumbo al norte. En el combate de Cochabamba sufre dos heridas y gana el ascenso a teniente coronel.
Más tarde, bajo las órdenes de Manuel Belgrano, lucha en Tucumán (24 de septiembre de 1812) y Salta (20 de febrero de 1813). El ejército de Belgrano marcha hacia Potosí sin Dorrego que se queda en la retaguardia, eso le evita las derrotas de Vilcapugio (1º de octubre de 1813) y Ayohuma (14 de noviembre de 1813), y quizá la muerte en servicio.
Ese año, apenas ha cumplido 26 años y asciende a coronel encabezando la creación de milicias gauchas.
Los momentos de inacción, sin embargo, lo descontrolan. El inflexible general José de San Martín ordena su confinamiento por nuevas actitudes de indisciplina (cuenta Lamadrid que habiendo San Martín convocado a los oficiales para “uniformar la voz de mando”, en primer término lo hizo Belgrano. Dorrego, que habló en segundo término, lo hizo imitando la voz finita de Belgrano, lo que provocó la risa de los demás oficiales reunidos. San Martín, golpeando fuertemente la mesa, dijo secamente; “Señor comandante, hemos venido aquí a uniformar las voces de mando, y no a reír”.
Según el general Paz, “motivó su separación del ejército y la expulsión de la provincia en el término de dos horas.” En mayo de 1814 es trasladado a Buenos Aires. Allí se pone a las órdenes del general Carlos María de Alvear.
Alvear le propone al caudillo oriental José Gervasio Artigas la independencia de la Banda Oriental a cambio de que retire su influencia de las provincias del litoral. Artigas había dirigido la insurrección de los orientales contra las autoridades españolas en el llamado Grito de Asencio y fue proclamado por sus compatriotas como Primer Jefe de los Orientales. El 20 de enero de 1814, abandonó el sitio de Montevideo –cuyo mando comenzó a monopolizar José Rondeau– y apoyó los pronunciamientos de los paisanos de Entre Ríos y Corrientes. El líder rioplatense rechaza el ofrecimiento de Alvear. Dorrego parte a enfrentarse con el rebelde, con quien –paradójicamente– tiene ideas bastante cercanas. El militar derrota al artiguista Fernando Otorgués en las cercanías del arroyo Marmarajá (6 de octubre de 1814), pero es vencido por Fructuoso Rivera en Guayabos (10 de enero de 1815).
A los 28 años, el impetuoso Dorrego se lanza a la lucha política declarándose partidario de un gobierno federativo y fomentando la autonomía de Buenos Aires. Con Manuel Moreno y otros patriotas se opone a Juan Martín de Pueyrredón, Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Finalmente, para no participar en el enfrentamiento civil, solicita que su regimiento se una al ejército que San Martín prepara en Mendoza para la Campaña de los Andes.
No alcanza a partir: el 15 de noviembre de 1816, Pueyrredón ordena su destierro.
A los 29 años lo embarcan y recién al tercer día de viaje se entera que su destino es el puerto de Baltimore, en Estados Unidos.
El 9 de julio de 1819, Pueyrredón renuncia y es reemplazado por el general José Rondeau. Dorrego regresa a Buenos Aires al año siguiente. Recupera su grado de coronel, obtiene el mando militar de Buenos Aires y es designado temporalmente gobernador interino. Presenta su candidatura a gobernador en la provincia pero es derrotado por Martín Rodríguez. Con caballerosidad, hace reconocer por sus tropas el triunfo de su adversario. Pero el hecho de estar en la oposición hace que el gobierno lo destierre en Mendoza. Una mejor idea hubiera sido darle el mando de un regimiento y ordenarle combatir. La inactividad o el ostracismo no son buenos para Dorrego: huye a Montevideo. Allí, desde septiembre de 1816, existía la amenaza militar externa de los portugueses en la Banda Oriental y las autoridades nacionales no procedían con la energía necesaria para expulsarlos. Artigas, el principal perjudicado, culpaba con razón a las autoridades de Buenos Aires por la falta de respaldo.
Algunos historiadores –con quienes humildemente adhiero– sostienen que se debería reconocer que el caudillo oriental procedió como “un auténtico patriota argentino” hasta su derrota en 1820.
Ya con 36 años, Dorrego regresa a Buenos Aires –junto con exiliados como Carlos María de Alvear, Manuel de Sarratea y Miguel Estanislao Soler– gracias a la Ley del Olvido (noviembre de 1821). En 1823, fue electo representante ante la Junta de Gobierno y desde su periódico El Argentino respaldó las ideas federalistas, en oposición al gobierno de Bernardino Rivadavia, lo cual le hizo ganar prestigio en las provincias.
En 1825, se entrevistó con Simón Bolívar, a quien consideró el único capaz de contener los planes expansionistas del Imperio de Brasil.
El militar convertido en político resulta elegido representante por Santiago del Estero en el Congreso Nacional. Cuando se discute la Constitución de 1826 se destaca en los debates sobre la forma de gobierno y el derecho al sufragio. Desde el periódico El Tribuno continúa atacando la posición centralista de Rivadavia, lo que aumenta su prestigio en las provincias.
Al referirse a la Constitución rivadaviana de ese año, Dorrego afirma: “Forja una aristocracia, la más terrible porque es la aristocracia del dinero. Échese la vista sobre nuestro país pobre, véase qué proporción hay entre domésticos asalariados y jornaleros y las demás clases del Estado (...). Entonces sí que sería fácil influir en las elecciones, porque no es fácil influir en la generalidad de la masa, pero sí en una corta porción de capitalistas; y en ese caso, hablemos claro, el que formaría la elección sería el Banco, porque apenas hay comerciantes que no tengan giro con el Banco, y entonces sería el Banco el que ganaría las elecciones, porque él tiene relación en todas las provincias”. Dorrego, se opuso al proyecto constitucional rivadaviano de 1826, considerándolo nulo porque se desconocía en él la voluntad general de las provincias. En el debate sobre el artículo 6º del proyecto constitucional, se negaba el derecho de voto en las elecciones a los menores de veinte años, a los analfabetos, a los deudores fallidos, deudores del tesoro público, dementes, notoriamente vagos, criminales con pena corporal o infamante, pero también los “criados a sueldo, peones jornaleros y soldadas de línea”. Se presumía que los domésticos y peones estaban bajo la influencia del patrón.
Acosado, Rivadavia renuncia a la presidencia y Vicente López es designado mandatario provisional.
A los 40 años, en agosto de 1827, Dorrego es electo gobernador de la provincia de Buenos Aires.
Ante el tratado de paz firmado con Brasil, los unitarios ven la posibilidad de recuperar el poder aprovechando el descontento de los jefes militares de regreso. Ex compañeros de exilio, como Soler y Alvear, junto con los generales Martín Rodríguez, Juan Lavalle y José María Paz comienzan a conspirar para derrocar al gobierno federal.
El 1° de diciembre de 1828, Lavalle ocupa Buenos Aires con sus tropas. Dorrego se dirige al sur de la provincia y le pide apoyo a Juan Manuel de Rosas, entonces comandante de campaña. Rosas le aconseja que vaya a Santa Fe y le solicite respaldo a Estanislao López, pero Dorrego decide enfrentar a Lavalle.
Las fuerzas de uno y otro se chocan en Navarro. Más tarde el gobernador cae prisionero y el vencedor ordena, sin ninguna grandeza, que muera fusilado. La decisión estremece a la capital y las provincias.
El valiente general unitario Gregorio Aráoz de Lamadrid, un tucumano que peleó la guerra de independencia y en las luchas que siguieron en Vilcapugio, Ayohuma y Sipe Sipe, permanece junto a su ex camarada hasta el abrazo final. A él Dorrego le entrega cartas para su mujer y sus dos hijas.
A la esposa le escribe en un trozo de papel que le alcanzan:
“Mi querida Angelita: En este momento me intiman que dentro de una hora debo morir. Ignoro por qué; mas la Providencia divina, en la cual confío en este momento crítico, así lo ha querido. Perdono a todos mis enemigos y suplico a mis amigos que no den paso alguno en desagravio de lo recibido por mí. Mi vida: educa a esas amables criaturas. Sé feliz, ya que no lo has podido ser en compañía del desgraciado Manuel Dorrego”.
A los 41 años cae víctima de las balas asesinas del pelotón de fusilamiento, el 13 de diciembre de 1828.
Aráoz de Lamadrid es un oficial curtido que combatió en Tucumán, Córdoba, San Juan y Mendoza. También conoció el exilio en Bolivia y Chile. Dorrego le pide su chaqueta para morir y le solicita que le entregue a su esposa Ángela la que él lleva puesta, junto con una carta. El duro Aráoz se “quiebra” ante la entereza de su amigo-adversario y llora frente a la tropa como un adolescente.
Mientras Lavalle escribía el parte, a 300 metros el cuerpo de Manuel Dorrego yacía tirado en el campo. Hay indicios ciertos de que luego de la ejecución hubo ensañamiento con el cadáver. Así lo indica el testimonio de la Comisión Oficial, que por orden de Rosas, no bien asumió el Gobierno, se trasladó de Buenos Aires a Navarro con el fin de exhumar los restos de Dorrego, tarea que se llevó a cabo el 13 de diciembre de 1829, es decir al año justo de su muerte.
El informe firmado por el camarista don Miguel de Villegas dice en parte:
“Que encontraron el cadáver entero, a excepción de la cabeza que estaba separada del cuerpo en parte, y dividida en varios pedazos, con un golpe de fusil al parecer, en el costado izquierdo del pecho...” Luego del fusilamiento (si así se lo puede llamar) el acongojado pariente de Manuel Dorrego, el clérigo Juan José Castañer, se hace cargo del cadáver, ya que ni siquiera se permitió a los más cercanos parientes llegarse hasta Navarro para ver los restos, no obstante los ruegos de los familiares que, al efecto, hicieron llegar al Sr. Ministro Díaz Vélez.
Ángela Baudrix, la viuda, queda en la miseria. Sus hijas tienen 6 y 12 años de edad.
Tiempo después se ven obligadas a trabajar de costureras en el taller de Simón Pereyra, un proveedor de uniformes para el ejército y especulador en la compra-venta de tierras; en una de sus extensas propiedades, ubicada en El Palomar, en 1925 se inició la construcción del Colegio Militar de la Nación, del que egresarían varios discípulos de Lavalle, un general Aramburu –por ejemplo–, fusilador y asesino, en junio de 1956 del general Juan José Valle y 31 patriotas que con él hicieron frente a la dictadura que encabezaran Aramburu y Rojas luego de un golpe de Estado contra el presidente constitucional Juan Domingo Perón. También la hija, la nieta Soledad y los nueve bisnietos del general Valle han quedado en la miseria bajo la indiferencia de quienes podrían solucionar su problema.
Cuánta semejanza en la vida de estos hombres. Al coronel Dorrego y al general Valle los une la misma muerte: condenados a morir –por un ilegal revanchismo asesino– fusilados; escriben cartas casi similares a sus asesinos y a sus mujeres y a sus hijas; sus familias condenadas a la miseria; y su lucha aún vigente. Tantos años han pasado, tanta sangre caída por nuestra libertad e independencia, por la justicia social, tantos compañeros inmolados, perseguidos, encarcelados, torturados, asesinados, desaparecidos; y la lucha continúa, pareciera que recién comenzara; se alarga, se estira, como una lucha sin fin, como de desgaste, como si no le bastase la sangre derramada, quiere ahora ahogar en la desmemoria, en la falta de conciencia nacional, en el desgano de actuar en política, en anunciar a gritos la muerte de las utopías y los ideales, una victoria final que no estamos dispuestos a darles.
Por eso ni un solo paso atrás, ni para tomar carrera, la sangre de tantos héroes, de tantos patriotas, de tantos compañeros no nos permite siquiera la duda en continuar defendiendo el pensamiento nacional, y en seguir luchando por la patria grande que todos ellos y nosotros soñamos. Para generar una memoria, pero no una memoria pasiva que sólo recuerde cantidades, sí una memoria generadora de conciencia, ésa es la memoria que nos lleva de la mano, ésa la conciencia que nos dice, parafraseando a Milton Sechinca, en su Exhortación de los Jóvenes (que pretendemos extender también a todos los viejos militantes, y a quienes un vez tuvieron un sueño):
“Me dijeron que enrollaste la bandera, no como quien la guarda hasta el próximo acto sino casi como quien está arriando una bandera… Ahora pensá en tu adolescencia, en lo que caminaste por dentro de ti mismo, en lo que caminó el país junto contigo. ¡Cuidado! Porque estás en un filo difícil en que la palabra decepción con sólo cambiarle un sonido se puede convertir en deserción. Que no te ocurra eso…”
“Cada vez que algún retazo Perteneciente a este suelo. De las Provincias Unidas Anduvo corriendo un riesgo. Se alzó con su voz valiente. Reclamando ese derecho Y por la soberanía. Él supo jugarse entero. Así cruzó por la vida Luchando Manuel Dorrego. Por una América Unida. Compartía el alto sueño. Que tuvo Simón Bolívar. Desencontrado en el tiempo- Por intereses extraños. Ajenos al sentimiento. De los hombres que lucharon. Y que hasta su sangre dieron. A veces incomprendidos
Como fue Manuel Dorrego. Del veintisiete al veintiocho en su gestión de gobierno propulsó el federalismo que siempre fuera su credo. Y cayó buscando luz. Entre las sombras envuelto, no pudo montar de vuelta. Como lo hizo en Nazareno. Y en un trece de diciembre se apagó Manuel Dorrego. Se ordenó el fusilamiento. Con un pañuelo amarillo, sus ojos enceguecieron cuando el padre Juan José lo acompañaba en silencio sonaron ocho disparos. Y quedó escrito en un pliego. Besos para esposa e hija. Que Dios proteja mi suelo. Ahorren sangre de venganza.
Firmao' Manuel Dorrego”
Estrofas del payador uruguayo José Curbelo recordando a Manuel Dorrego.
jueves 10 de diciembre de 2009
EN 1945, PERÓN SE CASABA CON EVITA
El 10 de Diciembre de 1945, el Coronel Juan Domigo Perón se casa con Eva Duarte en la Iglesia de San Francisco, de la ciudad de La Plata.Ambos querían un casamiento familiar y lo más secreto posible, solamente estaban presentes parientes y algunos amigos cercanos.
La ceremonia quedó inscripta en el folio 297 del Libro de Actas de la parroquia San Francisco, de la ciudad de La Plata, llamada después de la muerte de EVITA, ciudad Eva Perón. Cuentan que Evita usó para la ceremonia un bonito pero sencillo vestido con flores estampadas y que el padre Bernadino Bermúdez confesó a Perón y el padre Fidel Salvador Rossell a Evita. Ésto se describe en una reseña histórica escrita al dorso de la partida parroquial, por el párroco José A. González.
Son los primeros momentos de una historia de amor de dos, que se multiplicaría en el amor de todo un pueblo.
La ceremonia quedó inscripta en el folio 297 del Libro de Actas de la parroquia San Francisco, de la ciudad de La Plata, llamada después de la muerte de EVITA, ciudad Eva Perón. Cuentan que Evita usó para la ceremonia un bonito pero sencillo vestido con flores estampadas y que el padre Bernadino Bermúdez confesó a Perón y el padre Fidel Salvador Rossell a Evita. Ésto se describe en una reseña histórica escrita al dorso de la partida parroquial, por el párroco José A. González.
Son los primeros momentos de una historia de amor de dos, que se multiplicaría en el amor de todo un pueblo.
viernes 20 de noviembre de 2009
20 de Noviembre de 1820: DÍA DE LA SOBERANÍA NACIONAL

VUELTA DE OBLIGADO - 20 de noviembre 1845
El 20 de noviembre, se recuerda el Aniversario de la "Guerra del Paraná" que diera lustre a nuestra Patria con los distintos hechos que marcaron significativamente nuestro pasado. Por eso el 20 de noviembre, aniversario del combate de Vuelta de Obligado, es para los argentinos el Día de la Soberanía. Allí, el 20 de noviembre de 1845, en las costas del Río Paraná, se batieron con alma y vida las tropas argentinas hasta quedar sin munición, y vencidos por la superioridad de las fuerzas invasoras, con armas de alta tecnología como los nuevos "barcos de guerra a vapor" y los cañones estriados de carga posterior. La Flota Inglesa al mando del Almirante Inglefield y la francesa al mando del almirante Lainé. Después del bombardeo y al desembarco, las cargas de bayoneta se repitieron y los principales jefes argentinos fueron heridos en combate. Los gritos de Viva la Patria se repetían y en medio del combate, la banda de Música del Regimiento Nº 1 de Patricios por orden del General Lucio Norberto Mansilla, tocó el Himno Nacional Argentino, coreado a gritos de rabia por los bravos que defendían la posición. Por eso el 20 de noviembre, recordamos en nuestra Patria, el 160º Aniversario del Día de la Soberanía Nacional ".
Juan Bautista Thorne.
Fue una honrosa derrota de las Fuerzas de la Confederación Argentina , pero no fue el fin de la Guerra. La victoria de las Fuerzas Navales Franco-Inglesas fue un gran problema, porque forzaron el paso del Río Paraná y dominaron todo el río, para proteger sus buques mercantes, pero NO podían avanzar tierra adentro fuera de las costas, comerciando con sus cien buques cargados de mercaderías en los principales puertos de la Mesopotamia , el Paraguay y el Uruguay. Pero el sentimiento de toda la Nación Argentina se oponía a ello. Soberanía Nacional que defiende el Brigadier Juan Manuel de Rosas, por la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil. Oportunidad donde se deshace: el proyecto de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores extranjeros en el tratado de Alcarás, entre Urquiza y Jefes unitarios). Se termina la intervención naval Anglo-Francesa. Y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta". Que el Restaurador de las Leyes lo haría pagar en un bien ganado "precio de laureles". Donde finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa.
Previamente las potencias europeas se habían desligado del Imperio de Brasil y no le permiten intervenir en la contienda y las "utilidades comerciales" del ambicioso proyecto. Teniendo que definir la ocupación definitiva de las Misiones Orientales recién después de Caseros, con la colaboración de Urquiza, cuando derrotan al Gral Oribe en el Uruguay primero y a Rosas en la Confederación Argentina. El anciano General San Martín desde Francia envió una carta a Rosas el 11 de enero de 1846, donde le escribía sobre: "...la injustísima agresión y abuso de la fuerza de la Inglaterra y de la Francia contra nuestro país...". Tal fue su sentimiento que en carta anterior a la contienda, ofreció su espada y que se subordinaba a Rosas para combatir al enemigo que acechaba y atacaba a nuestra Patria. El fin de la Guerra del Río Paraná se logró luego de la derrota de los invasores el 4 de Junio de 1846 en el combate en "El Quebracho", lo que llevaría al cese de las hostilidades por parte de Gran Bretaña y luego Francia y el posterior reinicio de las relaciones comerciales y amistosas con la Confederación Argentina , y con el Brigadier General Juan Manuel de Rosas, defensor de la Soberanía Nacional.
El 20 de noviembre, se recuerda el Aniversario de la "Guerra del Paraná" que diera lustre a nuestra Patria con los distintos hechos que marcaron significativamente nuestro pasado. Por eso el 20 de noviembre, aniversario del combate de Vuelta de Obligado, es para los argentinos el Día de la Soberanía. Allí, el 20 de noviembre de 1845, en las costas del Río Paraná, se batieron con alma y vida las tropas argentinas hasta quedar sin munición, y vencidos por la superioridad de las fuerzas invasoras, con armas de alta tecnología como los nuevos "barcos de guerra a vapor" y los cañones estriados de carga posterior. La Flota Inglesa al mando del Almirante Inglefield y la francesa al mando del almirante Lainé. Después del bombardeo y al desembarco, las cargas de bayoneta se repitieron y los principales jefes argentinos fueron heridos en combate. Los gritos de Viva la Patria se repetían y en medio del combate, la banda de Música del Regimiento Nº 1 de Patricios por orden del General Lucio Norberto Mansilla, tocó el Himno Nacional Argentino, coreado a gritos de rabia por los bravos que defendían la posición. Por eso el 20 de noviembre, recordamos en nuestra Patria, el 160º Aniversario del Día de la Soberanía Nacional ".
Juan Bautista Thorne.
Fue una honrosa derrota de las Fuerzas de la Confederación Argentina , pero no fue el fin de la Guerra. La victoria de las Fuerzas Navales Franco-Inglesas fue un gran problema, porque forzaron el paso del Río Paraná y dominaron todo el río, para proteger sus buques mercantes, pero NO podían avanzar tierra adentro fuera de las costas, comerciando con sus cien buques cargados de mercaderías en los principales puertos de la Mesopotamia , el Paraguay y el Uruguay. Pero el sentimiento de toda la Nación Argentina se oponía a ello. Soberanía Nacional que defiende el Brigadier Juan Manuel de Rosas, por la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil. Oportunidad donde se deshace: el proyecto de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores extranjeros en el tratado de Alcarás, entre Urquiza y Jefes unitarios). Se termina la intervención naval Anglo-Francesa. Y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta". Que el Restaurador de las Leyes lo haría pagar en un bien ganado "precio de laureles". Donde finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa.
Previamente las potencias europeas se habían desligado del Imperio de Brasil y no le permiten intervenir en la contienda y las "utilidades comerciales" del ambicioso proyecto. Teniendo que definir la ocupación definitiva de las Misiones Orientales recién después de Caseros, con la colaboración de Urquiza, cuando derrotan al Gral Oribe en el Uruguay primero y a Rosas en la Confederación Argentina. El anciano General San Martín desde Francia envió una carta a Rosas el 11 de enero de 1846, donde le escribía sobre: "...la injustísima agresión y abuso de la fuerza de la Inglaterra y de la Francia contra nuestro país...". Tal fue su sentimiento que en carta anterior a la contienda, ofreció su espada y que se subordinaba a Rosas para combatir al enemigo que acechaba y atacaba a nuestra Patria. El fin de la Guerra del Río Paraná se logró luego de la derrota de los invasores el 4 de Junio de 1846 en el combate en "El Quebracho", lo que llevaría al cese de las hostilidades por parte de Gran Bretaña y luego Francia y el posterior reinicio de las relaciones comerciales y amistosas con la Confederación Argentina , y con el Brigadier General Juan Manuel de Rosas, defensor de la Soberanía Nacional.
San martin y el Bloqueo anglofrances.
Un prominente comerciante inglés, Jorge Federico Dickson, dirigió una respetuosa carta al Gral. San Martín requiriendo su opinión sobre la invasión anglofrancesa al Río de la Plata, sabiendo el comerciante que la opinión del Libertador, reconocido militar americano autoexiliado en Europa, tendría enorme influencia en las legislaturas de ambos países agresores y en la opinión pública, y desalentaría las intenciones de los más belicistas (en noviembre ya se había producido la guerra del Paraná y se temía una invasión terrestre). San Martín no perdió el tiempo y le contestó a dicho comerciante el 28 de diciembre de 1845 con el siguiente análisis:“...Bien es sabida la firmeza del carácter del Jefe que preside la República Argentina...con siete u ocho mil hombres de caballería...fuerza que con gran facilidad puede mantener el General Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires, sino también impedir que un ejército europeo de 20.000 hombres, salga a más de treinta leguas de la capital, sin exponerse a una ruina completa por falta de recursos, tal es mi opinión y la experiencia lo demostrará a menos (como es de esperar) que el nuevo ministro inglés, no cambie la política seguida por el precedente...”.Esta carta a Dickson, como era de esperar, provocó un gran revuelo. En carta a Guido del 10 de mayo de 1846 le expresa:“...ya sabía la acción de Obligado, de todos los interventores habrán visto por este echantillon que los argentinos no son empanadas que se comen sin más trabajo que el abrir la boca...”
Vuelta de Obligado
(Alfredo Zitarrosa)
Noventa buques mercantes,
Vuelta de Obligado
(Alfredo Zitarrosa)
Noventa buques mercantes,
veinte de guerra,
vienen topando arriba
las aguas nuestras.
Veinte de guerra vienen
con sus banderas.
La pucha con los ingleses,
quién los pudiera.
Qué los parió los gringosuna gran siete;
navegar tantos mares,
venirse al cuete,
qué digo venirse al cuete.
A ver, che Pascual Echagüe,gobernadores,
que no pasen los franceses
Paraná al norte.
Angostura del Quebracho,
de aquí no pasan.
Pascual Echagüe los mide,
Mansilla los mata.
(Alfredo Zitarrosa)
"Guerra del Paraná" por la Soberanía Nacional
En enero de 1845 Francia e Inglaterra deciden la intervención militar a la Confederación Argentina , y que debían adoptar la insólita forma de una impuesta "mediación" forzosa. Gran Bretaña designó como "mediador" a Sir William Gore Ouseley, quien fue el primero en partir en el vapor de guerra "Firebrand". Francia nombró al Barón Deffaudis, partidario del Ministro Thiers y de brillante actuación en México cuando el conflicto con Francia de 1838. Ouseley llegó a Montevideo el 27 de abril de 1845 y algo después arriba Deffaudis al Plata. Los "mediadores" se apoyaban en imponentes escuadras navales de guerra. La Inglesa al mando del Almirante Inglefield y compuesta por nueve buques a vela y tres vapores de guerra, con 136 cañones último modelo estriados y de retrocarga "Peysar". La Francesa al mando del Almirante Lainé, se componía de 3 grandes fragatas, cinco corbetas y bergantines a vela y dos vapores de guerra, con 282 cañones-obuses estriados y de retrocarga "Paixhans" que disparaban balas de 80 libras . El 12 de mayo Ouseley, presentó una nota amenazante al gobierno de Buenos Aires, reclamándole el cese de la guerra en la Banda Oriental y el retiro de tropas y fuerzas navales. El 17 de junio ambos comisionados ordenaron la inmediata suspensión de hostilidades en el Uruguay. El 21 de Julio los ahora "interventores" presentan un "ultimátum" a Rosas. Conceden 10 días para el retiro de tropas argentinas y el retiro de los barcos de Brown de Montevideo. El 22 de julio la marinería anglo-francesa desembarca en el Uruguay para reforzar las defensas de Montevideo. El 2 de agosto la Flota Naval franco-inglesa captura la escuadra de río del Alte Brown, quien había recibido órdenes expresas de "evitar todo incidente y no abrir el fuego". Era la guerra disfrazada de mediación. Ante ese hecho Juan Manuel de Rosas elevó los antecedentes a la Legislatura de Buenos Aires, que lo autorizó "para resistir la intervención y salvar la integridad de la patria". Ouseley y Deffaudis recibieron pasaportes para salir de Buenos Aires. La guerra había empezado. El 30 de agosto, después del bloqueo naval de los puertos del General Oribe, Colonia del Sacramento es saqueada por Garibaldiy los mercenarios extranjeros contratadas por los unitarios. El 5 de setiembre le toca el turno a Martín García, el 20 a Gualeguaychú y a fines de octubre a Salto. Sólo Paysandú resistió los embates del aventurero italiano y evitó su saqueo y depredación. El 13 Rosas suspende los pagos de los bonos de la deuda externa (incluidos los pagos a la Casa Baring Brothers de Londres). El 17 de octubre Rosas ordena al embajador argentino en Londres Dr Manuel Moreno que reclame enfáticamente y si no tiene respuesta satisfactoria que exija sus pasaportes. El 18 se concreta el bloqueo naval de todos los puertos argentinos. El restaurador logra el apoyo del cuerpo diplomático extranjero en Buenos Aires, incluso del francés M. Mareuil, y de unos 15 mil residentes galos y británicos, que firman un petitorio solicitando la No intervención. El 20 de octubre Sir William Gore Ouseley informa al Foreing Office sobre: "El reconocimiento del Paraguay como nación Independiente, conjuntamente con el posible reconocimiento de Entre Rios y Corrientes y su erección en Estados Independientes, asegura la navegación del río Parana y del río Paraguay" (John F. Cady – "La intervención extranjera en el Río de la Plata " – Ed Losada.) El 23 se retira del país el embajador francés (firmante del petitorio a favor de Rosas) Los "interventores" recibieron refuerzos en barcos y en hombres, al llegar el Regimiento Británico Nº 45 y muy pronto tras la Flota Naval Conjunta, se reunieron más de 90 navíos con mercaderías de diversas banderas, listos para vender en el litoral y en el Paraguay. Para el desembarco los ingleses recibieron 600 infantes de marina y los franceses 200. También sumaron una Batería de cohetes a la Congreve. Y comenzaron la navegación, por el río Paraná. 160 años del Combate de "Vuelta de Obligado" – Día de la Soberanía Nacional " La defensa de la "Vuelta de Obligado": El Brigadier Gral Juan Manuel de Rosas, ordena organizarla sobre el río Paraná en el lugar denominado Vuelta de Obligado (San Pedro), donde las fuerzas al mando del Gral Lucio Norberto Mansilla habían fortificado la costa y colocado una fila de chalupas y pontones sosteniendo gruesas cadenas de costa a costa, para impedir el paso de los buques.
De buques de guerra se habían desmontado los cañones para la defensa, eran 5 baterías con un total de 30 cañones antiguos, lisos y de avancarga, con balas de calibres de 8 a 20 libras servidas por 100 artilleros al mando del Capitán de marina Thorne y lo protegían tropas de Infantería y de caballería para repeler posibles desembarcos. El Regimiento Patricios al mando del Coronel Rodríguez, la caballería a cargo del Coronel Santa Coloma, los cuerpos de milicias rurales al mando del Tte Facundo Quiroga (el hijo del Tigre de los Llanos), fueron los más destacados. El 20 de noviembre el combate comenzó a las 8 de la mañana con intenso fuego de artillería desde los buques, los cañonazos se confundían con los gritos del paisanaje a órdenes de Mansilla, con vivas y cantos a la Patria. La Banda militar de Patricios toca los compases del Himno Nacional que es coreado a grito pelado, mientras las muerte los rodeaba. A la tarde comenzó el desembarco de los invasores. Fueron quedando sin municiones y destruídas las baterías. La pelea se prolongó hasta caer la tarde y con lucha cuerpo a cuerpo, con contraataques de la caballería. Derrocharon heroísmo, dejando a sus jefes heridos, con 250 muertos (incluído el Héroe de la recuperación de Malvinas y Soldado de Patricios, el "gaucho" Antonio Rivero), y 400 heridos de un total de 2.160 combatientes criollos. El parte de Batalla del Jefe Francés Trehouart a su gobierno, es el mejor homenaje e los héroes argentinos, que dice: "Siento vivamente que esta gallarda proeza, se halla logrado a costa de tal pérdidas de vidas, pero considerando la fuerte oposición del enemigo y la obstinación con que fue defendida la plaza, debemos agradecer a la Divina Providencia que no haya sido mayor". Mientras el Almirante inglés Inglefield, en su informe de guerra lo califica, "Bizarro hecho de armas, desgraciadamente acompañado por mucha pérdida de vidas de nuestros marinos y desperfectos irreparables en los navíos. Tantas pérdidas han sido debidas a la obstinación del enemigo", informa a la Corona Inglesa el bravo marino. Al amanecer del día siguiente continuaron su navegación por el Paraná. Los buques de guerra atacantes sufrieron serias averías y de los 90 mercantes que acompañaban la Flota , solo 52 pudieron pasar de inmediato, por el paso forzado. Comerciaron libremente con Entre Ríos, Corrientes y el Paraguay pero no estuvieron tranquilos, siendo atacados en forma contínua desde la costa. "La Guerra del Paraná" se desarrolla, con los combates del 2 de enero de 1846 , el "2do encuentro de Vuelta de Obligado" con los argentinos al mando de Thorne, con artillería volante y lanceros de caballería que enfrentan el desembarco de 300 infantes de marina al mando del Cap Honthan, que continuará con los combates de "Tonelero" , "Acevedo" , "San Lorenzo" y la "Angostura del Quebracho", donde el 4 de junio de 1846 el Gral Mansilla los enfrenta nuevamente, desde la barrancas del Quebracho, al norte de San Lorenzo. Logrando una aplastante victoria argentina, que significa el fin de la aventura colonialista. "Obligado" fue para Inglaterra y Francia, una victoria militar y una grave derrota política y comercial. Consecuencias de la Guerra :El Brigadier Juan Manuel de Rosas, defiende la Soberanía Nacional ante la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil. Se opone e impide con las fuerzas que dispone, que las potencias realicen la "libre navegación" de los ríos interiores de la Confederación Argentina. Que las Grandes Naciones no puedan comerciar libremente con las Provincias Mesopotámicas, sin pagar impuestos ni hacer Aduana. Hasta Caseros, la Confederación Argentina, no reconoció la Independencia del Uruguay y del Paraguay, la incorporación de las Misiones Orientales al Imperio del Brasil y la anexión del Brasil de grandes extensiones de territorio del Norte de Uruguay. ( ex -Misiones Jesuíticas gobernadas desde Buenos Aires antes y durante el Virreynato del Río de la Plata – "Los 30 Pueblos Jesuitas" - ) Finaliza el proyecto "secreto" de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores de Francia e Inglaterra en el "Tratado de Alcarás", y firmado entre Urquiza y las Provincias mesopotámicas con acuerdo con los Jefes unitarios exiliados en el Uruguay y Brasil. Se termina la intervención de las Fuerzas navales anglo-francesas, y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas: "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta". A lo que el Restaurador de las Leyes les haría pagar con un buen precio ganado, "en honores y de laureles": - El fin del Bloqueo Naval de Francia e Inglaterra a los puertos argentinos.- Devolver la Flota Argentina capturada.- Devolver la Isla Martín García.- Saludar la Bandera Argentina con 21 cañonazos, por parte de cada una de las Flotas intervinientes.- Reconocer la Soberanía Argentina y la NO navegación de los ríos interiores.Finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa. Las potencias europeas alejan la posibilidad de la ingerencia del Imperio del Brasil. Es el momento del máximo poder interno y de la admiración de los pueblos de América y de Europa, hacia el Brigadier General don Juan Manuel de Rosas. "A aquellos argentinos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer." (Carta de San Martín a Rosas. 10 de Junio de 1839).(Eduardo Jara - Periodista) En marzo de 1849, Rosas contestó una carta al Libertador en los siguientes términos: "Nada he tenido más a pecho en este grave y delicado asunto de la intervención, que salvar el honor y dignidad de las repúblicas del Plata, y cuando más fuertes eran los enemigos que se presentaban a combatirlas, mayor ha sido mi decisión y constancia para preservar ilesos aquellos queridos ídolos de todo americano. Usted nos ha dejado el ejemplo de lo que vale esa decisión y no he hecho más que imitarlo. Todos mis esfuerzos siempre serán dirigidos a sellar las diferencias existentes con los poderes interventores de un modo tal que, nuestra honra y la independencia de estos países, como de la América toda, queden enteramente salvos e incólumes." (Juan Manuel de Rosas).
"Guerra del Paraná" por la Soberanía Nacional
En enero de 1845 Francia e Inglaterra deciden la intervención militar a la Confederación Argentina , y que debían adoptar la insólita forma de una impuesta "mediación" forzosa. Gran Bretaña designó como "mediador" a Sir William Gore Ouseley, quien fue el primero en partir en el vapor de guerra "Firebrand". Francia nombró al Barón Deffaudis, partidario del Ministro Thiers y de brillante actuación en México cuando el conflicto con Francia de 1838. Ouseley llegó a Montevideo el 27 de abril de 1845 y algo después arriba Deffaudis al Plata. Los "mediadores" se apoyaban en imponentes escuadras navales de guerra. La Inglesa al mando del Almirante Inglefield y compuesta por nueve buques a vela y tres vapores de guerra, con 136 cañones último modelo estriados y de retrocarga "Peysar". La Francesa al mando del Almirante Lainé, se componía de 3 grandes fragatas, cinco corbetas y bergantines a vela y dos vapores de guerra, con 282 cañones-obuses estriados y de retrocarga "Paixhans" que disparaban balas de 80 libras . El 12 de mayo Ouseley, presentó una nota amenazante al gobierno de Buenos Aires, reclamándole el cese de la guerra en la Banda Oriental y el retiro de tropas y fuerzas navales. El 17 de junio ambos comisionados ordenaron la inmediata suspensión de hostilidades en el Uruguay. El 21 de Julio los ahora "interventores" presentan un "ultimátum" a Rosas. Conceden 10 días para el retiro de tropas argentinas y el retiro de los barcos de Brown de Montevideo. El 22 de julio la marinería anglo-francesa desembarca en el Uruguay para reforzar las defensas de Montevideo. El 2 de agosto la Flota Naval franco-inglesa captura la escuadra de río del Alte Brown, quien había recibido órdenes expresas de "evitar todo incidente y no abrir el fuego". Era la guerra disfrazada de mediación. Ante ese hecho Juan Manuel de Rosas elevó los antecedentes a la Legislatura de Buenos Aires, que lo autorizó "para resistir la intervención y salvar la integridad de la patria". Ouseley y Deffaudis recibieron pasaportes para salir de Buenos Aires. La guerra había empezado. El 30 de agosto, después del bloqueo naval de los puertos del General Oribe, Colonia del Sacramento es saqueada por Garibaldiy los mercenarios extranjeros contratadas por los unitarios. El 5 de setiembre le toca el turno a Martín García, el 20 a Gualeguaychú y a fines de octubre a Salto. Sólo Paysandú resistió los embates del aventurero italiano y evitó su saqueo y depredación. El 13 Rosas suspende los pagos de los bonos de la deuda externa (incluidos los pagos a la Casa Baring Brothers de Londres). El 17 de octubre Rosas ordena al embajador argentino en Londres Dr Manuel Moreno que reclame enfáticamente y si no tiene respuesta satisfactoria que exija sus pasaportes. El 18 se concreta el bloqueo naval de todos los puertos argentinos. El restaurador logra el apoyo del cuerpo diplomático extranjero en Buenos Aires, incluso del francés M. Mareuil, y de unos 15 mil residentes galos y británicos, que firman un petitorio solicitando la No intervención. El 20 de octubre Sir William Gore Ouseley informa al Foreing Office sobre: "El reconocimiento del Paraguay como nación Independiente, conjuntamente con el posible reconocimiento de Entre Rios y Corrientes y su erección en Estados Independientes, asegura la navegación del río Parana y del río Paraguay" (John F. Cady – "La intervención extranjera en el Río de la Plata " – Ed Losada.) El 23 se retira del país el embajador francés (firmante del petitorio a favor de Rosas) Los "interventores" recibieron refuerzos en barcos y en hombres, al llegar el Regimiento Británico Nº 45 y muy pronto tras la Flota Naval Conjunta, se reunieron más de 90 navíos con mercaderías de diversas banderas, listos para vender en el litoral y en el Paraguay. Para el desembarco los ingleses recibieron 600 infantes de marina y los franceses 200. También sumaron una Batería de cohetes a la Congreve. Y comenzaron la navegación, por el río Paraná. 160 años del Combate de "Vuelta de Obligado" – Día de la Soberanía Nacional " La defensa de la "Vuelta de Obligado": El Brigadier Gral Juan Manuel de Rosas, ordena organizarla sobre el río Paraná en el lugar denominado Vuelta de Obligado (San Pedro), donde las fuerzas al mando del Gral Lucio Norberto Mansilla habían fortificado la costa y colocado una fila de chalupas y pontones sosteniendo gruesas cadenas de costa a costa, para impedir el paso de los buques.
De buques de guerra se habían desmontado los cañones para la defensa, eran 5 baterías con un total de 30 cañones antiguos, lisos y de avancarga, con balas de calibres de 8 a 20 libras servidas por 100 artilleros al mando del Capitán de marina Thorne y lo protegían tropas de Infantería y de caballería para repeler posibles desembarcos. El Regimiento Patricios al mando del Coronel Rodríguez, la caballería a cargo del Coronel Santa Coloma, los cuerpos de milicias rurales al mando del Tte Facundo Quiroga (el hijo del Tigre de los Llanos), fueron los más destacados. El 20 de noviembre el combate comenzó a las 8 de la mañana con intenso fuego de artillería desde los buques, los cañonazos se confundían con los gritos del paisanaje a órdenes de Mansilla, con vivas y cantos a la Patria. La Banda militar de Patricios toca los compases del Himno Nacional que es coreado a grito pelado, mientras las muerte los rodeaba. A la tarde comenzó el desembarco de los invasores. Fueron quedando sin municiones y destruídas las baterías. La pelea se prolongó hasta caer la tarde y con lucha cuerpo a cuerpo, con contraataques de la caballería. Derrocharon heroísmo, dejando a sus jefes heridos, con 250 muertos (incluído el Héroe de la recuperación de Malvinas y Soldado de Patricios, el "gaucho" Antonio Rivero), y 400 heridos de un total de 2.160 combatientes criollos. El parte de Batalla del Jefe Francés Trehouart a su gobierno, es el mejor homenaje e los héroes argentinos, que dice: "Siento vivamente que esta gallarda proeza, se halla logrado a costa de tal pérdidas de vidas, pero considerando la fuerte oposición del enemigo y la obstinación con que fue defendida la plaza, debemos agradecer a la Divina Providencia que no haya sido mayor". Mientras el Almirante inglés Inglefield, en su informe de guerra lo califica, "Bizarro hecho de armas, desgraciadamente acompañado por mucha pérdida de vidas de nuestros marinos y desperfectos irreparables en los navíos. Tantas pérdidas han sido debidas a la obstinación del enemigo", informa a la Corona Inglesa el bravo marino. Al amanecer del día siguiente continuaron su navegación por el Paraná. Los buques de guerra atacantes sufrieron serias averías y de los 90 mercantes que acompañaban la Flota , solo 52 pudieron pasar de inmediato, por el paso forzado. Comerciaron libremente con Entre Ríos, Corrientes y el Paraguay pero no estuvieron tranquilos, siendo atacados en forma contínua desde la costa. "La Guerra del Paraná" se desarrolla, con los combates del 2 de enero de 1846 , el "2do encuentro de Vuelta de Obligado" con los argentinos al mando de Thorne, con artillería volante y lanceros de caballería que enfrentan el desembarco de 300 infantes de marina al mando del Cap Honthan, que continuará con los combates de "Tonelero" , "Acevedo" , "San Lorenzo" y la "Angostura del Quebracho", donde el 4 de junio de 1846 el Gral Mansilla los enfrenta nuevamente, desde la barrancas del Quebracho, al norte de San Lorenzo. Logrando una aplastante victoria argentina, que significa el fin de la aventura colonialista. "Obligado" fue para Inglaterra y Francia, una victoria militar y una grave derrota política y comercial. Consecuencias de la Guerra :El Brigadier Juan Manuel de Rosas, defiende la Soberanía Nacional ante la ambición desmedida de los Gobiernos de Gran Bretaña, de Francia y del Imperio de Brasil. Se opone e impide con las fuerzas que dispone, que las potencias realicen la "libre navegación" de los ríos interiores de la Confederación Argentina. Que las Grandes Naciones no puedan comerciar libremente con las Provincias Mesopotámicas, sin pagar impuestos ni hacer Aduana. Hasta Caseros, la Confederación Argentina, no reconoció la Independencia del Uruguay y del Paraguay, la incorporación de las Misiones Orientales al Imperio del Brasil y la anexión del Brasil de grandes extensiones de territorio del Norte de Uruguay. ( ex -Misiones Jesuíticas gobernadas desde Buenos Aires antes y durante el Virreynato del Río de la Plata – "Los 30 Pueblos Jesuitas" - ) Finaliza el proyecto "secreto" de independizar la Mesopotamia (gestionado por los interventores de Francia e Inglaterra en el "Tratado de Alcarás", y firmado entre Urquiza y las Provincias mesopotámicas con acuerdo con los Jefes unitarios exiliados en el Uruguay y Brasil. Se termina la intervención de las Fuerzas navales anglo-francesas, y poco después, el 13 de julio de 1846, Sir Samuel Tomás Hood, con plenos poderes de los gobiernos de Inglaterra y Francia, presenta humildemente ante Rosas: "el más honorable retiro posible de la intervención naval conjunta". A lo que el Restaurador de las Leyes les haría pagar con un buen precio ganado, "en honores y de laureles": - El fin del Bloqueo Naval de Francia e Inglaterra a los puertos argentinos.- Devolver la Flota Argentina capturada.- Devolver la Isla Martín García.- Saludar la Bandera Argentina con 21 cañonazos, por parte de cada una de las Flotas intervinientes.- Reconocer la Soberanía Argentina y la NO navegación de los ríos interiores.Finaliza la posibilidad de Intervenir al Paraguay, y que el Uruguay pase a ser una colonia francesa. Las potencias europeas alejan la posibilidad de la ingerencia del Imperio del Brasil. Es el momento del máximo poder interno y de la admiración de los pueblos de América y de Europa, hacia el Brigadier General don Juan Manuel de Rosas. "A aquellos argentinos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer." (Carta de San Martín a Rosas. 10 de Junio de 1839).(Eduardo Jara - Periodista) En marzo de 1849, Rosas contestó una carta al Libertador en los siguientes términos: "Nada he tenido más a pecho en este grave y delicado asunto de la intervención, que salvar el honor y dignidad de las repúblicas del Plata, y cuando más fuertes eran los enemigos que se presentaban a combatirlas, mayor ha sido mi decisión y constancia para preservar ilesos aquellos queridos ídolos de todo americano. Usted nos ha dejado el ejemplo de lo que vale esa decisión y no he hecho más que imitarlo. Todos mis esfuerzos siempre serán dirigidos a sellar las diferencias existentes con los poderes interventores de un modo tal que, nuestra honra y la independencia de estos países, como de la América toda, queden enteramente salvos e incólumes." (Juan Manuel de Rosas).
Por el repecho
(Alfredo Zitarrosa)
Del Cardal-Alfredo Zitarroza - Eustaquio Sosa
Ahijuna por el repecho
vienen llegando ya los ingleses
Dan gritos en una idioma
que nadie entiende
que nadie entiende.
Arriba con esos fierros
naide se dueble.
Meneándole el sable siempre
que a ellos les duele,
que a ellos les duele.
No entiendo porque
formarse todos en línea
ahora se entretienen
Gritan como descosidos
quien los entiende
quien los entiende.
Toditos duros parejos
mirando al frente
mirando al frente.
Que los parió a los gringos
que se nos vienen,
que se nos vienen.
Que los tiró a los gringos
...hijuna gran siete.
(Extraído de http://www.lagazeta.com.ar/)
lunes 16 de noviembre de 2009
DÍA DEL MILITANTE: 17 DE NOVIEMBRE DE 1972


¡VOLVIO PERON,
VIVA PERÓN!
¡VIVAN LOS MILITANTES!
El 17 de noviembre de 1972 los compañeros militantes durante dos días desafiaron la tormenta con lluvias diluviales, los tanques apostados en todo el camino, la policía, el ejército gorila, algunos cruzando el Río Matanza y muchos de nosotros, que salimos de La Plata, llegamos caminando a Puente 12, donde luego de reclamarle a los soldados que nos dejaran pasar, fuimos tiroteados por la fuerza aérea y dispersados. Algunos encontramos refugio en Ciudad Evita y junto a muchos compañeros que desconocíamos nos abrazamos cuando, desde los departamentos de los peronistas del lugar (todos) nos abrían las puertas para ver llegar al General del Pueblo. Otros cumpas de La Plata, como los de la FURN, pudieron llegar a ver cuando el Viejo pisaba su tierra, nuevamente. Cuando nos enteramos, sentimos que ellos nos representaban a todos. Yo fuí con mi vieja, ¡qué hermoso es tener una madre tan peronista y resistente! y con mi hermana, Cristina, quien al comenzar el tiroteo se descompuso y en un segundo las perdí de vista a las dos. Cuando me quedé sola, buscándolas, porque el que iba a ser mi marido me dijo que me encolumnara, que fuera orgánica y que no podía sacrificar a toda una columna por mí. Pero yo desobedecí, tenía que buscar a mi madre y mi hermana. Llegué al complejo de departamentos en Ciudad Evita y estaba empapada, llorando por mi hermana y sin saber de mi vieja. Había muchos reporteros internacionales y yo les decía que contaran lo que estaba pasando, a los gritos. Una compañera abrió la puerta de su departamento y me dió toallas para secarme y una remera, que nunca pude devolvérsela, por los avatares de lo que vino después. Cuando la tele que tenía prendida pasaba el aterrizaje del avión, le pedí que llamara a los compañeros que se habían refugiado por el complejo, para que lo vieran y en otros departamentos hicieron lo mismo. Éramos una multitud, que se abrazaban, saltaban, cantaban la marcha. Me olvidé, por un instante, que había perdido mi familia. Cuando todo terminó, recordé que le había dado el monedero y todo lo que tenía a mi vieja, que iba en la parte de atrás de la columna, para yo poder estar en la cabecerá reclamando a los milicos que nos dejaran pasar. Sin plata, un compañero de Berisso, me ofreció tomarnos el micro. Nos ubicamos en la parte de atrás de un micro lleno de militantes, en el que se subían contingentes en todas las paradas. Yo lloraba continuamente pues no sabía lo que había ocurrido con mi hermana y menos, con mi madre. Al llegar a Constitución sube un gran contingente y entre las personas diviso a mi hermana, nos abrazamos y lloramos y todo el micro cantó la marcha peronista. Al llegar a La Plata, ambas, fuimos a la CGT de la calle 51, donde estaban los compañeros Jorge Vázquez y Peri, quienes se habían quedado por la logística(como se decía en esa época). Tenían los listados de los cumpas, pero mi vieja no había llegado, nos secaron un poco las zapatillas en la cocina de la CGT. Fuimos al Diagonal 77, al Instituto Juan Manuel de Rosas donde funcionaba la Alianza de la Juventud Peronista y, ante nuestro desconcierto, tampoco estaba. Extenuadas, mojadas, con graves ampollas en los pies, decidimos que, pasara lo que pasara, cualquier información nos llegaría a nuestra casa. Hasta allá fuimos y, ante nuestra sorpresa y admiración permanente, mi vieja estaba con los calentadores prendidos, la sopa preparada y la ropa arriba de cada cama, pues debíamos bañarnos, comer y cambiarnos para ir de nuevo con el General, pues había rumores de que había sido detenido. Después vendría la casa de Vicente López, custodiar el descanso del General, la reunión en el Restaurante Nino, etc., pero esas eran otras historias que vivimos y que debíamos estar, porque como decía la vieja: ¡HAY QUE CUIDAR AL GENERAL!
Escribí esto pues este 17, quiero recordar a aquellos muchachos y muchachas peronistas, a los "viejos" que nos acompañaron y a una generación que dió todo por una Patria Justa Libre y Soberana.
Y por ellos, rindo mi homenaje a todos los compañeros de la resistencia peronista, la del '55 y la del '76, y en ellos, a mis viejos, Carlos y Elsa Huwiler, que nos hicieron peronistas, a mi hermana Cristina y a mí, cuando estaba prohibido hablar de Perón; que me llevaron al velatorio de Evita, pues mi vieja me daba la teta, ya que nací en ese año '52; que cuando veíamos un edificio o una escuela, me decían que eso lo había hecho Perón; que siempre tuvieron una foto del General y de Evita, con velas y flores; que muchos pan dulce que hacía la abuela para nosotros iban para los compañeros presos y exiliados; que nos llevaron al acto de Plaza Once durante la resistencia y cuando hubo represión, nos cubrieron en una columna de la Plaza; que nos hicieron participar para enrollar los afiches por la desaparición de Vallese en la CGT, o cuando preparaban la recepción a de Gaulle, porque había que gritar por Perón wn la calle; que en cada reunión de la Rama Femenina, veíamos a esas increibles mujeres, planear como esconder notas, grabaciones de Perón y las famosas cartas o frente a San Ponciano, exigir la misa para Evita o pelear contra la Policía montada a caballo y, tantas cosas más. Por ello, me enorgullezco de haberle enseñado a mis hijos esta razón de vida y que, uno de ellos, en una charla reciente, recordara que, detrás de la puerta de mi casa, yo había colocado un afiche de Evita que decía: "Soy peronista, entonces, por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo." y que esas palabras leídas diariamente, a ellos y a sus amigos, los había, también, marcado para siempre.
¡FELÍZ DÍA DEL MILITANTE!
CON UN FUERTE ABRAZO PERONISTA.
ELSA HUWILER
LA PLATA
viernes 13 de noviembre de 2009


11 de noviembre de 1951:
La mujer argentina, por primera vez en su historia, logra participar plenamente en la vida política nacional. El derecho al voto se hace universal.
"Yo aprovecho esta oportunidad que se me brinda para pedir a todos los compañeros y compañeras peronistas de todo el país que me disculpen y me perdonen si esta vez no estoy al frente de la batalla como otras veces. Les pido que cada uno me sustituya en cada rincón del país y en el puesto que ocupe"
Mensaje radial, viernes 9 de noviembre de 1951
viernes 6 de noviembre de 2009
CIENCIAS SOCIALES Y PERONISMO: REEDICIÓN DE "ANTROPOLOGÍA DEL TERCER MUNDO"

CIENCIAS SOCIALES Y PERONISMO EN EL MARCO DEL PENSAMIENTO NACIONAL
Reedición de la Revista
ANTROPOLOGÍA 3ER.MUNDO
Disertarán:
GUILLERMO GUTIÉRREZ(Ex Director de la Revista)
ERNESTO VILLANUEVA(Sociólogo, Ex Rector de la UBA- Miembro de la CONEAU)
JOSÉ LUIS CASTIÑEIRA DE DIOS(Director Nacional de Artes de la Secretaria de Cultura de la Nación)
Miércoles 11 de noviembre a las 18, 30 hs. en la Sala del Consejo Superior de la UNLP,edificio del Rectorado (Avda. 7 N° 776) de La Plata.
Convocan:
-CÁTEDRA LIBRE DEL PENSAMIENTO NACIONAL DE LA UNLP “RODOLFO ACHEM Y CARLOS MIGUEL”
-CENTRO DE ESTUDIOS JUAN JOSÉ HERNÁNDEZ ARREGUI
Nos encontramos a las 18 hs. en la Planta Baja del Edificio del Rectorado de la UNLP, para adherir a la reinaguración del Mural de los Desaparecidos de la Universidad, a cargo de la Asociación de Docentes de la Universidad de La Plata (ADULP)
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