sábado, 30 de mayo de 2009

EN EL MES DE JUNIO, HACE 66 AÑOS, CAMBIABA LA HISTORIA

La Revolución del 4 de junio de 1943.
Con la Revolución del 4 de junio de 1943 se cierra la tristemente célebre DÉCADA INFAME, en la que el pueblo era sometido al hambre, la miseria, enfermedades sociales, al fraude y la corrupción.
Es derrocado el presidente Castillo por una Junta Militar integrada por los Generales Arturo Rawson, Pedro Ramírez y el Vicealmirante Saba H. Sueyro. El Coronel Juan Domingo Perón es designado Jefe del Estado Mayor de la Primera División del Ejército. La Presidencia queda a cargo del General Arturo Rawson, quien renuncia el 6 de Junio y es reemplazado por el General Pedro P. Ramírez, siendo su Ministro de Guerra el General Edelmiro Farrell y su Jefe de Secretaría, el Coronel Juan Domingo Perón.
Decía el General Ramírez: "Haremos panamericanismo práctico y con el resto del mundo, nuestra política, al presente es de neutralidad, pero no ficticia, sino leal, sincera. Esta Revolución no tendrá el giro que tuvo la del 6 de Septiembre, cumpliremos lo prometido. Por ahora nuestro propósito es sanear, sanear y sanear, después el pueblo y el tiempo dirán lo que debe hacerse".
Y, a pesar que diferentes posiciones se debatían dentro del gobierno, fue el pueblo y sus organizaciones que tendrían un papel relevante en los acontecimientos que se irían desencadenando y un conductor se asomaba así a la historia a partir de su designación como Presidente del Departamento Nacional del Trabajo primero y como Secretario de Trabajo y Previsión, después.
Comenzaba a cambiar la historia, iniciando la era de la política social argentina, el peronismo surgirá de este movimiento de orígen militar que tenía raigambre nacional, que evitó la asunción como Presidente de Robustiano Patrón Costas, en un arreglo de los falsos demócratas con la Cámara de Comercio Británica.
Los que opinan que este fue un mero golpe de estado y lo igualan con el del 30 o con la fusiladora del 55, se equivocan. Los acontecimientos del 43 representaron una Revolución auténtica, pues significó en lo interno, un verdadero cambio en la estructura anterior que estaba instalada en nuestro país desde su mismo orígen, enmarcado en la dominación británica en lo cultural, en lo político y económico y como ya mencionamos, con la utilización del fraude y el negociado, como instrumento de supervivencia de un cruel sistema, del ESTATUTO LEGAL DEL COLONIAJE, en el decir de don Arturo Jauretche. En lo internacional, la bandera de la neutralidad, la concepción de una América Latina integrada y una nueva mirada del mundo desde lo nacional y en la ideología que surge de las necesidades y realidades de los pueblos sometidos y no de los sometedores. Una vez en el gobierno, deviene la lucha de los sectores ultracatólicos del ejército contra el accionar revolucionario y popular de Juan Domingo Perón, llegando en un momento a presionar para que se lo detuviera. De allí surgirá una comunión entre Perón y el pueblo, consagrada en la epopéyica jornada del 17 de octubre de 1945 que fue incrementándose con el tiempo y que perdura hasta nuestros días.
Finalmente, este proceso desembocó en una de las elecciones más limpias de nuestra historia hasta ese momento, y de él surgiría el movimiento nacional y popular más grande e importante de la América Latina: el Peronismo.